Museos Desde Casa: ¿Qué podemos hacer por la avifauna urbana?

Uno de los aspectos positivos del aislamiento social, como medida de prevención frente al COVID-19, ha sido la disminución de contaminación en la ciudad. ¿Qué podemos hacer desde nuestros hogares para ayudar a la avifauna urbana en medio de este contexto?

En nuestra ciudad existe una importante biodiversidad urbana que ha sido poco valorada. A diferencia de las especies que habitan en bosques y áreas naturales conservadas, la flora y fauna de la ciudad presentan características especiales que les han permitido sobrevivir y adaptarse en un ambiente totalmente alterado por el hombre. La probabilidades de supervivencia para estas especies no son favorables, ya que las ciudades presentan grandes problemas de contaminación y escases de recursos vitales.

Aunque no lo parezca, las aves juegan un papel fundamental para el equilibrio ecológico del planeta, pues son enlaces críticos de las grandes cadenas y redes de los ecosistemas. Las aves son agentes de dispersión de semillas de varias plantas; son controladores biológicos, por cuanto consumen cientos de insectos, muchos considerados plagas, y son indicadores reales de la riqueza biológica y de las condiciones ambientales, entre otros beneficios.

Además de su importancia ecológica, tienen un valor cultural, ya que muchas personas las asocian a sistemas de creencias y valores, anclados a la construcción de la identidad y memoria de los pueblos. Adicionalmente, las aves también tienen un valor social inmediato, por cuanto permiten incrementar nuestros conocimientos científicos y nuestra comprensión del medio ambiente, y constituyen una fuente de felicidad y deleite para muchas personas. En suma, las aves son importantes para la naturaleza y para las personas, en múltiples sentidos.

Frente a esta realidad, el Museo Interactivo de Ciencia busca consolidarse como un espacio que contribuya a la reflexión de esta problemática, consciente de que cada una de nosotros puede, desde nuestras subjetividades, contribuir a la mejora de esta realidad, asumiendo un rol crítico y comprometido con la preservación de la avifauna de Quito y el Ecuador.

En concordancia y coordinación con organizaciones como “BirdLife Interntional” o “Aves y Conservación: BirdLife en Ecuador”, el MIC realiza varias actividades que tienen como objetivo que las personas experimenten al aire libre y se comprometan de manera directa con la defensa de la rica biodiversidad de Quito: Un taller y caminata de observación de aves, y el festival “Las aves y la gente”.

El taller – caminata de observación de aves buca contrarrestar, hasta cierto punto, uno de los problemas más evidentes de la creciente urbanización: la ausencia de ecosistemas naturales que se constituyan como hábitats de flora y fauna. Actualmente las zonas urbanas han ido creciendo día a día, por lo que la vida silvestre se ha adaptado a las condiciones urbanas. Muchos de estos seres son difíciles de apreciar, por lo que la caminata-taller de observación de aves representa un verdadero reto de paciencia y persistencia.

Según Julio Calonje, médico bioenergético, la observación de aves es considerada el yoga de la naturaleza por sus efectos en la salud, ya que este ejercicio requiere reflexión e introspección, lo cual tiene un efecto similar al de la meditación. Los participantes de esta caminata, realizada el 05 de octubre de 2019, reflexionaron sobre la necesidad de  propiciar espacios adecuados para la presencia de avifauna en zonas urbanas, el contacto con áreas verdes, el respeto por los recursos naturales y el acercamiento de las personas al medio ambiente que las rodea.

“La observación de aves es otra forma de hacer ciencia, porque aunque la mayoría de personas estemos acostumbrados a pensar en probetas, pipetas y laboratorios, cuando hablamos de conocimiento científico; el hecho de sentarte a ver un pajarito y ver cómo se comporta, qué está comiendo o si regresa o no al día siguiente, son formas de observación que se traducen en detonantes del quehacer científico”, manifestó Daysi Pachacama, mediadora educativa del MIC, responsable de esta caminata – taller.

Por otra parte, el festival “Las aves y la gente” reune a diversas organizaciones y colectivos, que desde sus áreas de experticia, ofrecieron varias perspectivas alrededor de las principales amenazas que aquejan a las poblaciones de aves en Ecuador y el papel que cada uno de nosotros puede desempeñar para mitigar o reducir el impacto de la actividad humana sobre la avifauna del país.

Según el Biólogo Fabricio Narváez, Coordinador del Proyecto de Investigación y Monitoreo Ecológico del Cóndor Andino en el Ecuador, la realización de este tipo de actividades ayuda a difundir el conocimiento científico que se ha desarrollado a lo largo de los años, fruto de procesos sostenidos de investigación, como un primer paso para saber cuál es la realidad que enfrentan estas especies en el Ecuador.

Así, por ejemplo, la Fundación Zoológica del Ecuador y la Fundación de Conservación Jocotoco, presentaron sus experiencias sobre una de las realidades más crueles que enfrentan las aves en el país: el comercio ilegal de especies. Según una investigación realizada por Yvette Sierra Praeli, entre el 2003 y el 2016 se incautaron 2644 aves, víctimas de tráfico ilegal de especies en el país.

Otro de los problemas que se abordó en este festival, es la alarmante reducción del número de especies de aves, que han sido víctimas de la cacería y el envenenamiento. A propósito de ello, y como un indicador de la magnitud de este problema, en el último censo nacional del 2018 se logró contabilizar 150 cóndores en el Ecuador, una cifra bastante alarmante al tratarse de una especie en peligro de extinción.

“El águila andina y el cóndor, son especies que enfrentan un proceso acelerado de retroceso de sus poblaciones. A pesar de ello, ya existen acciones concretas que buscan reducir este indicador, tanto desde la investigación, como desde la comunicación y, claro está, desde acciones puntuales que nos permitan reducir las amenazas que aquejan a estas y otras especies” señaló Fabrico Narváez.

A estos problemas, se debe sumar la pérdida de hábitats naturales para las poblaciones de aves en el país. El Cuerpo de Bomberos del Distrito Metropolitano de Quito y el Fondo para la Protección del Agua (FONAG), explicaron como los incendios forestales y la deforestación son algunos de los factores que han contribuido, negativamente, a la reducción de espacios propicios e idóneos para el anidamiento de estos animales, que además deben afrontar otras amenazas a sus hábitats como la expansión de la frontera agrícola o la tala indiscriminada de bosques madereros.

También existen otros factores, que aunque no respondan al afán desarrollista de alcanzar un elevado índice de crecimiento económico, en detrimento de la naturaleza, se han convertido en amenazas tangibles para las poblaciones de aves del Ecuador. Las especies introducidas y los peligros que afrontan las aves migratorias en contextos urbanos, fueron otros de los tópicos abordados en el festival “Las aves y la gente”.

A propósito de ello, las Islas Galápagos se han convertido en referente, tristemente célebre, de la desaparición de especies nativas y endémicas, fruto de la introducción de especies. La Fundación Charles Darwin para las Islas Galápagos ha identificado por lo menos dos especies que, en pleno 2019, están en peligro crítico de extinción, a raíz de este problema: el pinzón de manglar y el pájaro brujo, son aves que han sido arrastradas a este estado, debido a la presencia de animales introducidos como gatos y ratas.

“El gato es un cazador natural, por ende, es uno de las amenazas más grandes que tienen las aves. He ahí la razón de propiciar estrategias para garantizar que el cuidado y la tenencia de gatos se realice dentro de las casas”, fueron las palabras de Cristina Regalado, Veterinaria del Proyecto “Felinos en Casa” de Protección Animal Ecuador, para ofrecer a los visitantes del Festival, una posibilidad de cuidado responsable de este tipo de mascotas.

A pesar del desalentador panorama, quienes asisten a este festival, pueden comprender que existen varias iniciativas y proyectos encaminados a contrarrestar los efectos negativos de la actividad humana, muchas de las cuales pueden ser replicadas al interior de nuestros hogares. En ese sentido, los asistentes se comprometen a realizar pequeñas actividades, que contribuyen en gran medida a salvaguardar la avifauna de Quito y el Ecuador.

Desde acciones tan simples como colocar un recipiente con agua fresca en nuestras ventanas, balcones o alfeizares, poner cortinas o indicadores en nuestros vidrios; evitar el uso de plástico en botellas o bolsas hasta la creación de pequeños, pero efectivos, comederos y bebederos para aves, son algunas de las propuestas que suscitan reacciones entusiastas que dejan ver el impulso de las personas por sumarse a las iniciativas propuestas.

“Con que exista el interés, ya es un paso importante para la conservación. Pero más allá de eso está el exigir al Gobierno, a las personas que tienen la decisión política, que desarrollen actividades concretas de preservación. Exigir que respeten la biodiversidad como aspecto de interés estatal. Es la biodiversidad la que nos garantiza la vida, y no otras preocupaciones como el extractivismo”, concluyó Fabricio Nárvaez.

Como Museo Interactivo de Ciencia ratificamos nuestro compromiso para con la protección del ambiente, conscientes de que la conservación y el uso sostenible de los recursos permite avanzar hacia un modelo de economía verde y un desarrollo que minimice el impacto de las actividades humanas, y que además, reconozca el valor y la relevancia que tienen los diferentes ecosistemas, con sus respectivos habitantes, para el desarrollo y el bienestar de la sociedad.

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