Museos Desde Casa: La niñez está confinada. ¡Sus derechos no!

En diciembre de 2019 hubo un brote epidémico de neumonía de causa desconocida en Wuhan, provincia de Hubei, China; el cual, según afirmó más tarde Reporteros sin Fronteras, llegó a afectar a más de 60 personas el veinte de ese mes (Blanco, 2020). Finalmente, el 11 de marzo la enfermedad se hallaba ya en más de 100 territorios a nivel mundial, y fue reconocida como una pandemia por la OMS.50​ El número de casos confirmados continuó creciendo hasta alcanzar los 500 mil casos a nivel mundial el 26 de marzo de 2020 (El Universal, 2020).

Para prevenir la expansión del virus, los gobiernos, incluido el ecuatoriano, han impuesto restricciones de viajes, cuarentenas, confinamientos, aislamiento social, cancelación de eventos, y cierre de establecimientos. Estas medidas, además de detener el avance y la propagación del virus, pusieron de manifiesto una serie de realidades a las que el mundo debería enfrentarse toda vez que se haya logrado controlar, en la medida de las posibilidades, el avance del número de contagiados y de la enfermedad en sí mismo.

Entre otras cosas, los Gobiernos, Instituciones y Organizaciones han mostrado su interés para solventar algunos de estos problemas, como por ejemplo, la afectada economía, la apabullante cantidad de información falsa, la preocupación por la continuidad de los procesos de educación formal, etc. A pesar de cada uno de estos temas tiene enorme relevancia en el devenir de la sociedad, las grandes preocupaciones de actores y sujetos sociales y políticos, han dejado completamente de lado a uno de los grupos más vulnerables, e históricamente relegados de la sociedad: las niñas y niños.

Si bien es cierto, las y los más pequeños del hogar se han confinado en cada uno de sus hogares, cumpliendo de esta manera las medidas de aislamiento social, también es cierto que entre más se intenta protegerles, sus voces, ideas y emociones se han hecho más inaudibles. En este sentido, no es de extrañar que la mayoría de planes y programas para volver a la “nueva normalidad” hayan dejado de lado los derechos de la infancia, considerando que la protección de su salud física es el único eje a considerar.

Además de lo relativo al bienestar inmediato de las niñas y niños, como su salud y educación, otros de sus derechos han sido vulnerados debido al confinamiento. Y aunque este proceso de vulneración no haya sido consciente y se haya producido como una forma de precautelar la seguridad física de la infancia, no han existido mayores esfuerzos por remediar esa realidad. De esta manera, no sólo se han vulnerado los derechos infantiles, sino que además se ha evidenciado muy poco interés por las infancias y los problemas derivados del COVID-19, el aislamiento y distanciamiento social

Empezando por cuestiones como la imposibilidad de salir a jugar, pasando por el hecho de no ver a sus amigas y amigos, hasta llegar a soportar cargas de estrés derivadas de situaciones conflictivas en el seno de cada una de sus familias, los infantes han enfrentado, una situación problemática que ha trastocado sus realidades cotidianas en múltiples sentidos. Muchos de ellos, verdaderamente alarmantes y preocupantes.

Tal es el caso de la educación. A pesar de que los gobiernos han desarrollado planes de contingencia para garantizar el acceso a la educación en niñas y niños, la mayoría de estos programas tienen como eje plataformas web e internet. En ese sentido, y sin afán de desmerecer tales esfuerzos, existen países, cómo el Ecuador, en donde la cobertura de internet no es completa, de calidad, y mucho menos gratuita, lo que, entre otras cosas, obstaculiza el acceso a este derecho.

Para ilustrar esta realidad, basta con analizar el caso ecuatoriano. Según la Defensoría del Pueblo, de las 12 863 unidades educativas fiscales y fiscomisionales del país, solo 4747 tienen acceso a internet; realidad que se acrecienta según los datos del Ministerio de Telecomunicaciones, que ha señalado que de los 3 millones de niñas y niños que componen la población estudiantil ecuatoriana, más de 1 millón no tiene un computador o teléfono y no tienen cuentas de internet (Política, 2020).

Si bien es cierto, organizaciones como la UNESCO y la UNICEF, a nivel mundial, y diferentes instancias a nivel nacional, han emprendido programas para solventar estos problemas, la mayoría de ellos se encuentra en etapas iniciales que no avanzan al ritmo de la problemática, y por ende, no encuentran soluciones frente a esta realidad. ¿Qué pasará con esos niños? ¿Se quedarán sin educación? ¿Cómo llenar los vacíos conceptuales y actitudinales que la educación en línea no logra resolver? Lamentablemente, existen más interrogantes que soluciones, y el problema sigue avanzando a paso agigantado.

Otro de los derechos que se ha visto afectado en las infancias, es el derecho a la nutrición. Según una encuesta realizada por agencias del Sistema de Naciones Unidas, vía telefónica, a 409 familias ecuatorianas entre el 7 y 17 de abril, solo el 54 por ciento de los hogares tuvo suficientes alimentos para todos sus miembros. El 11 por ciento no tuvo acceso y el 35 por ciento los tuvo parcialmente (UNICEF, 2020).

Frente a esa realidad, es responsabilidad del Estado el proporcionar alimentos nutritivos para niñas y niños, sobre todo en aquellos casos en donde sus padres no han podido laborar, y por ende, no han recibido el ingreso necesario para cubrir las necesidades básicas de sus familias. Lamentablemente, como se ha visto en los últimos días, bajo el pretexto de contribuir a la economía de estos hogares, se han registrado varios casos de corrupción en donde los intereses de la infancia, una vez más, han quedado de lado.

Inclusive el mismo derecho a la Salud, que con tanto afán se han empeñado a precautelar a nivel poblacional, ha dejado de lado a la niñez en varias naciones del mundo, precisamente en naciones cuya adhesión a macro sistemas económicos y políticos, la preocupación por el interés económico ha terminado por eclipsar el interés por la salud de las y los infantes: “En Brasil 9 niñas, niños y adolescentes fallecieron como consecuencia del contagio por el COVID-19” (OEA, 2020).

Aunque estos derechos han sido vulnerados, una parte de esta realidad ha sido abordada por los medios e instituciones públicas, aunque no de manera satisfactoria. Sin embargo, podría afirmarse un relativo interés por solventar esta problemática. Mención aparte, merecen ciertos derechos sobre los que nadie se ha pronunciado, dejándolos completamente de lado, y por ende, susceptibles a ser vulnerados e invisibilizados.

Tal es el caso del derecho a la seguridad. El confinamiento de niñas y niños, y el uso de internet como medio de continuidad de sus rutinas educativas, los ha expuesto, a situaciones complejas y alarmantes. Por ejemplo, el cyber acoso. Un estudio de World Childhood Foundation realizado en Suecia reveló que en estos días, los menores de edad han sido contactados bajo fines nocivos. Según este mismo estudio, del total de víctimas de cyber acoso, el 50% de las niñas son contactadas para fines sexuales (Basantes, 2020).

Al estar las niñas y niños gran parte de sus días conectados o vinculados a redes sociales como Facebook, Instagram y Snapchat, los mismos se han vuelto el blanco de pederastas y pedófilos que se contactan con los menores para intentar obtener de su parte material sexual. Y aunque los riesgos de este tipo son repudiables, no son el único problema que enfrentan las infancias, pues también han recibido comentarios ofensivos, insultos, y vejaciones que constituyen agresiones para las niñas y niños.

El derecho a la recreación y el esparcimiento, que en el marco de la pandemia se ha mostrado como el peor de los escenarios para la salud física de los niñas y niñas, ha ocasionado un relativo descuido y despreocupación hacia salud emocional. Es cierto que evitar los contagios en la población infantil debe ser una prioridad en las políticas públicas de prevención, pero también debería serlo el brindar espacios y oportunidades creativas y alternativas de ocio y entretenimiento para la niñez.

Como respuesta a esta realidad, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, hizo una advertencia sobre las consecuencias de la pandemia por COVID-19 en niñas, niños y adolescentes. En el marco de esta resolución, el organismo recomienda a los estados parte:

Promover rutinas de actividades para niñas, niños y adolescentes, brindando herramientas para que las familias puedan propiciar actividades recreativas y juegos que les permitan momentos de esparcimiento, a los fines de garantizar la salud física, psíquica y emocional de los NNA (OEA, 2020).

Finalmente, y no por ello menos importante, es menester recordar que, contrario a la lógica adulto céntrica, las niñas, niños y adolescentes no son cosas u objetos adaptables a las lógicas que se pretenden imponer desde la oficialidad del sistema. Muy por el contrario, la infancia, hoy más que nunca, debe entenderse como un ente social que piensa, reflexiona, recuerda y es capaz de tomar decisiones.

A partir de ello, la voz de las niñas y niños debería ser considerada como un eje trasversal a la hora de formular políticas públicas, sobre todo si las mismas inciden de manera directa en sus derechos fundamentales. Lógicas como esta, permitirán superar tópicos en dónde es más importante garantizar la continuidad de la educación formal, que preocuparse por la formación integral de la niñez; o realidades en dónde “se protege” la salud física del niño o niña, pero se ignora por completo su salud emocional.

Sin más, por el momento, es igual de importante reconocer y felicitar la actitud de nuestras niñas y niños, que a pesar de las fatídicas circunstancias, se han mostrado fuertes, resilientes y adaptables a la realdad actual. Su confinamiento es un verdadero acto de valor que, contrario a lo que gran parte de la población adulta ha hecho, verdaderamente ha contribuido a proteger la salud de todos. Ahora el desafío es superar la identificación de  problemas y proponer, y ejecutar, soluciones prontas que permitan garantizar los derechos de niñas, niños y adolescentes. Solo así podremos decir: ¡Feliz día de la niñez!

Referencias:

Basantes, A. (26 de Mayo de 2020). Las voces que se callan en redes sociales. Obtenido de GK: https://gk.city/2020/05/26/acoso-internet-ninas-adolescentes/

Blanco, P. (24 de Marzo de 2020). El País. Obtenido de “Reporteros Sin Fronteras rastrea cómo la censura china contribuyó a expandir el coronavirus”: https://elpais.com/elpais/2020/03/24/hechos/1585063368_490254.html

El Universal. (26 de Marzo de 2020). Mundo. Obtenido de Contagios por coronavirus en el mundo alcanzan el medio millón: https://www.eluniversal.com.mx/mundo/coronavirus-contagios-por-covid-19-en-el-mundo-alcanzan-el-medio-millon

OEA. (27 de Abril de 2020). CIDH advierte sobre las consecuencias de la pandemia por COVID-19 en niñas, niños y adolescentes. Obtenido de OEA: http://www.oas.org/es/cidh/prensa/comunicados/2020/090.asp

Organización Mundial de la Salud. (2020).

Política. (24 de Abril de 2020). El Universo. Obtenido de Un millón de estudiantes sin acceso a educación virtual durante la emergencia sanitaria: https://www.eluniverso.com/noticias/2020/04/24/nota/7822794/millon-estudiantes-acceso-educacion-virtual-durante-emergencia

UNICEF. (01 de Junio de 2020). Cómo garantizar los derechos de los niños en el contexto del COVID-19. Obtenido de UNICEF: https://www.unicef.org/ecuador/historias/c%C3%B3mo-garantizar-los-derechos-de-los-ni%C3%B1os-en-el-contexto-del-covid-19

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