Descripción

Para el equipo de Mediación Educativa, el MIC es un lugar mágico, donde se crea afecto hacia la ciencia, en el que el aprendizaje se conjuga con el juego y la recreación.

Ser mediador en un espacio como el MIC implica un constante aprendizaje, no solo académico; diariamente compartimos experiencias con nuestros visitantes, que nos enriquecen como profesionales y como seres humanos también. Cada grupo es recibido con una carga de intencionalidad, transcendencia y significado, con la finalidad de generar diferentes tipos de reflexiones, análisis e inquietudes en cada una de las personas que nos visita. Cuando conversamos con los públicos del museo, damos valor y resignificado a sus conocimientos previos y nuevos, así promovemos la construcción conjunta del conocimiento.

Nuestra principal herramienta es el diálogo, así creamos conexiones entre nuestros visitantes y los contenidos expositivos de las muestras, que acompañado de la interactividad y el juego nos permiten crear experiencias significativas. Así facilitamos las oportunidades de aprendizaje contextualizadas en los participantes de estas interacciones.

Ser mediador es una labor gratificante, pero serlo en un lugar como el MIC se convierte en un privilegio.